El audaz plan de Mark Carney para la membresía asociada de Canadá en la UE
Tras las puertas cerradas de los clubes gastronómicos más exclusivos de Ottawa y en los tranquilos pasillos de piedra caliza de Bruselas, ha comenzado a circular una propuesta geopolítica radical. Se trata de una idea que, de materializarse, redefiniría radicalmente el panorama del comercio mundial, la seguridad y la alineación diplomática. El artífice de esta discreta campaña no es otro que Mark Carney, exgobernador del Banco de Canadá y del Banco de Inglaterra, cuyo nombre ha estado presente durante mucho tiempo en las más altas esferas de las finanzas internacionales y la política interna canadiense. La visión de Carney es tan ambiciosa como controvertida: conseguir la membresía asociada de Canadá en la Unión Europea. Lejos de ser una mera expansión de los marcos de libre comercio existentes, esta audaz propuesta representa un intento de anclar una importante potencia norteamericana directamente en la arquitectura institucional de Europa, creando un baluarte democrático trans...