El creciente número de exenciones de vacunación en las escuelas de EE. UU. plantea nuevos desafíos para la salud pública.
Cada otoño, un ritual familiar se repite en los distritos escolares de Estados Unidos. Los padres reúnen actas de nacimiento, comprobantes de domicilio y registros de vacunación para asegurar la matrícula de sus hijos. Durante décadas, este proceso burocrático sirvió como una barrera silenciosa y muy eficaz contra las enfermedades infantiles que antes asolaban las comunidades. Sin embargo, datos recientes de los registros federales de vigilancia sanitaria revelan un panorama cambiante. Un número creciente de padres opta por eximir a sus hijos de los requisitos de vacunación escolar rutinaria, lo que eleva las exenciones no médicas a un máximo histórico. Esta tendencia al alza, documentada en evaluaciones nacionales detalladas del cumplimiento de la vacunación en el jardín de infancia, indica que el escudo protector de la inmunidad comunitaria se está debilitando en varias zonas del país. Si bien la gran mayoría de los padres continúa vacunando a sus hijos según los calendarios e...